Lecciones aprendidas del “caso Paula Vázquez”.

Sí, ya sé que llego un poco tarde para hablar sobre este asunto, pero estaba por ahí, o mejor dicho en modo “off”. Lo cual no es óbice para que haya estado leyendo tweets, opiniones y demás.

Sí, también reconozco que el título de este post está copiado, concretamente de una conferencia a la que asistí en el 2011 en la sede de la AVPD organizado por el Grupo de Investigación Protección de Datos, Transparencia, Seguridad y Mercado, y que si no recuerdo mal fue impartida por Stefano Rodotá bajo el título de “Lecciones aprendidas del caso Wikileaks”.

Y tras esta breve introducción, vayamos a desglosar esas “lecciones” o más bien exponer unas meras conclusiones de todo lo que se “montó” hace unas semanas con este “caso”, el cual, para no aburrir a los lectores, no pienso contar con detalle.

1.- Leí que la publicación de ciertos datos vía twitter suponía que “no se aplica la LOPD”, “se puede ir por la Ley 1/982”, “es una actividad doméstica”, “no tiene tal carácter de actividad”, “el teléfono sólo no identifica así que está fuera de la LOPD”…etcétera.

Es decir, que en los tiempos que corren todavía no está claro cuándo  debe o no aplicarse la LOPD. Recordemos que su artículo 2 referente a su ámbito de aplicación parte de que los datos de carácter personal estén “registrados en soporte físico”, es decir, la existencia del llamado fichero.

Podríamos ir a la Exposición de Motivos de la LOPD para ver cuál es su principal objetivo, pero como no tiene, nos quedaremos con las ganas.

No obstante, hace tiempo que esto se superó basándose en el “tratamiento y punto” sin necesidad de que haya o no fichero.

Sin embargo, la cuestión se complica por bastantes vías: desde la famosa sentencia de la apostasía que parte de que los libros de bautismo no son ficheros y por tanto no se aplica la LOPD (por cierto, que yo cuando pedí el certificado de bautismo aquello estaba informatizado), las excepciones del Reglamento de desarrollo de la LOPD (que daño han hecho, porque lo único que hacen es complicar a los profesionales la aplicación o no de la normativa de protección de datos), y la también excepción “doméstica”, que no estaría de más que existiese un catálogo actualizado en el cuál se fuesen introduciendo supuestos sobre la misma.

En resumen, que algo que debería ser tan sencillo “se aplica o no”, no lo es, así que algo falla.

Seguramente, por esa “manía” de seguir aplicando leyes que no están preparadas para Internet, y lo que se hace no es otra cosa que “forzar su aplicación” llevando a situaciones muy dispares.

2.- No obstante, nos podemos “consolar” porque estos días aparecía también que un juzgado no entraba a valorar dos demandas de paternidad del Rey basándose en su inviolabilidad. Reconocidos juristas opinaban de forma diferente: inviolable sólo para asuntos penales; debería incluirse también los asuntos civiles; o bien sólo los actos en su condición de Rey que le atribuye la Constitución.

Así que si la Carta Magna, sobre la que “pivota” nuestro ordenamiento jurídico, tampoco tiene claro supuestos como el que comento no podemos pedir lo mismo para el resto de leyes.

3.- Hay que ser realistas: en materia de concienciar a los usuarios funciona más la “cagada” de un famoso que cualquier otra cosa. Podemos hacer incluso un símil: primero pago la multa, luego cumplo la normativa. Mientras no me multen, no hago nada. Sólo se funciona a base de “palos”.

Es entonces, cuando se genera en todos los medios de comunicación toda una serie de debates en programas de todo tipo. Ojo, en ocasiones hay mucho “famoso ignorante” opinando, pero no es menos cierto que es como más se llega a la sociedad. En otras palabras, la “venta de datos de pacientes de un hospital” genera 10 noticias; la “cagada” de un famoso 50.

Cáguenla señores/as famosos, cuantas más “cagadas” mejor.

4.- Ligado con el punto anterior, nos encontramos que el “legislador” sólo actúa a base de “cagadas” (madre mía, me está saliendo un post un poco “cochinete”). Tenemos el ejemplo del caso de la “concejala y el vídeo”. Lo triste es que el asunto no era nuevo. ¿Recuerdan cuándo a un minúsvalido menor se le dio una paliza y lo subieron a youtube? ¿Qué pasó? Salvo la multa de 6.000 euros por la AEPD, nada. ¿Y el de las grabaciones de las prostitutas de Montera? Idem, excepto 600 euros de multa también impuesta por la AEPD? ¿Habría pasado lo mismo si en vez de un político hubiese sido un famoso? Pues me temo que no, porque ya existía un caso parecido (el del futbolista Ever Banega) y no pasó nada.

En fin, los ciudadanos somos como los equipos de fútbol: de primera, segunda y  tercera.

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