Un día de furia: la privacidad del futuro.

*Nota del autor: los hechos aquí descritos son ficticios y surgen de la imaginación del autor, o tal vez no?

Nada más levantarme encendí el ordenador, quería enviarle a un amigo la recomendación de un hotel. Le mandé un mensaje usando el twitter. Previamente, busqué si ese hotel tenía cuenta. Total, que en menos de 10 minutos, se me agregaron como followers más de 50 hoteles, o en otras palabras, más followers que en los últimos meses. Aprovechando que tenía el ordenador encendido, busqué un par de series para descargar.

Debido a la llamada “Ley Orgánica Sinde” (Internet había sido reconocido como un derecho fundamental) me habían avisado más de 10 veces que podían cortarme el acceso a la red. Algunos para descargar usaban diferentes métodos, pero daba igual debido a la instalación de la “caja negra” de los ordenadores.

Desayuné, y como era martes tocaba ponerme los dichosos “zapatos médicos”. Éstos recogían los datos generados por una persona durante un día (distancia, calorías consumidas, flexibilidad…etc) y luego dando a un botón lo mandabas todo a un servidor que estaba en la India. El médico, se conectaba con su tablet una vez a la semana para verificar tu estado de salud.

Salí de casa, y otra vez la eterna discusión entre el portero y un vecino: este último se quejaba constantemente de las cámaras instaladas en el portal y el ascensor, y quería acceder a las imágenes de todos los vecinos. Decía que si el portero podía acceder, él también.

De camino al Metro, pasé por tres calles, en las cuales había un colegio público, otro concertado y otro privado. Los tres habían instalado cámaras en los alrededores para controlar el absentismo escolar. Había rumores de que usaban las cámaras para saber quienes podían ser sus potenciales clientes.

Ya en el Metro me dirigí al trabajo. Desde hace tiempo no era necesario usar la tarjeta para entrar. La habían sustituido para evitar fraudes: ahora se entraba usando la huella dactilar. Llegué al trabajo. Necesitaba unos papeles que tenía que recoger antes del viaje en AVE a Sevilla para reunirme con unos clientes. Aunque iba estar menos de 15 minutos, necesitaba fichar. ¿Cómo? Mediante cámara y de nuevo la huella dactilar. Para ir a Atocha, cogí el coche de la empresa. No me hacía gracia, puesto que recababa todos los datos del trayecto ya que la empresa había suscrito una póliza obteniendo un descuento en función de los datos que suministraba.

Antes de coger el AVE, había que pasar por el dichoso scanner, el corporal. Los antiguos los habían retirado hace tiempo. El EDPS luchó porque se pudieran utilizar los dos, pero fue en vano. El negocio es el negocio.

Durante el trayecto me conecté a mi tablet unas cuantas veces. Era increíble como quedaba todo registrado: busqué un viaje en una conocida web de entretenimiento, y a los 5 minutos tenía el correo electrónico inundado. Me reuní con los clientes. Eran propietarios de 25 centros comerciales y querían utilizar las cámaras para analizar el comportamiento de consumo de los clientes. Les hablé de la LOPD, pero la verdad, mucho caso no me hicieron.

En el camino de vuelta hice acopio de cómo estaba la privacidad hace unos años, y toda la información que de mí durante este día había sido recopilada.

Llegué a la conclusión de que durante aquellos años, todo estaba enfocado a internet, principalmente redes sociales y google, y que mientras se fueron introduciendo diversos aparatos y medios en el mercado. ¿Desviar la atención? Tal vez.

Ya en casa, estaba viendo la tele cuando sonó el timbre. Era la policía. Resulta que una maquinita había predicho que en las siguientes 48 horas iba a cometer un acto delictivo y que me tenían que detener para evitarlo.

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6 Responses to “Un día de furia: la privacidad del futuro.”


  1. 1 Gontzal Gallo (@gongaru) noviembre 2, 2011 en 8:52 am

    Buena visión de lo que va a ser el futuro Javier… eso sí las normas de privacidad han quedado un poco “feas” en esta visión que has hecho.

    Saludos.

  2. 2 Santiago Bermell noviembre 2, 2011 en 9:12 am

    Buenos días Javier.

    No es un escenario agradable, pero parece que es el camino que llevamos, porque a los grandes, las sanciones, cosquillas, y las PYMES y microPYMES una ayudita para cerrar.

    A tus ejemplos, le añades la idea de VISA y MASTERCARD, de crear perfiles con tus datos de compra con sus tarjetas, para venderlos, y nos vamos acercando más a tu escenario futuro, o presente.

    Un saludo.

  3. 3 Amedeo Maturo noviembre 2, 2011 en 10:38 am

    Parece que la serie “Person of Interest” es sólo algo que ya está pasando. Una serie sci-fi que ya nace muerta, “asesinada” por la realidad.
    Bueno post, con tu permiso, lo utilizaré para mis alumnos.

  4. 6 María noviembre 2, 2011 en 4:23 pm

    Enhorabuena Javier por este post!
    Me ha encantado, y aunque parezca algo futurista y ficticio cada día lo tenemos más cerca y es más real… El problema, el de siempre, llegamos a ser conscientes? lo es todo el mundo?
    Este es un gran ejemplo para concienciar, formar…
    Me lo guardo en mis favoritos 🙂
    Enhorabuena de nuevo
    Un abrazo
    @meryglezm


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